domingo, 23 de mayo de 2021

MIRADAS DESDE OTRO ÁNGULO

 

Miradas: los educandos y la educación virtual

Francisco Roberto De León Santizo

Desde el otro lado

Cada quien percibe la realidad, de acuerdo al contexto socioeconómico, las influencias que le rodean o las presiones del medio cultural. La actual crisis sanitaria que ha provocado que la educación formal y los procesos alternativos de formación educativa, se realicen en la llamada virtualidad, tiene diferentes perspectivas, de acuerdo al actor o actores a los que se les cuestione, directa o indirectamente.

Así, se recure a emitir opiniones, criterios y perspectivas desde un lado de esa realidad o se apertura el diálogo con los otros actores, pero se sigue manteniendo esa mirada desde quien dirige o condiciona una entrevista, comentario, etc.

Ponerse en los zapatos del otro, requiere de comprender el porqué de sus respuestas, silencios, opiniones y la influencia que directa o indirectamente, tiene de otros elementos, actores u opiniones incluso. Por esa razón todo proceso de entrevista sea esta dirigida, como grupo focal o estandarizada, siempre va tener un sesgo, es decir una intencionalidad pre determinada. Esa subjetividad tiene un gran peso al momento de evaluar los resultados.

He invitado a seis de mis alumnos cursantes del 9º grado, cursantes del curso de Ciencias Sociales y Ciudadanía, con el objetivo de tener un diálogo basado en las cuatro preguntas ejes que nos ha planteado CREFAL. Utilicé la técnica de grupo focal, considerando que tengo a mi cargo 240 alumnos, distribuidos en seis secciones con un promedio de 37 alumnos. Se invitó a igual número de hombres y mujeres (6 en total), sin embargo, por diversas razones algunos desistieron de participar, por lo que al final fueron 5 mujeres y un hombre.

¿Qué favorece de la educación a distancia o virtual?

La mayoría concuerda que ha significado una gran posibilidad, considerando los diferentes recursos que se pueden encontrar en la web, además de explorar otras posibilidades de aprendizaje. Esta modalidad ha servido a su vez, para garantizar la salud de los estudiantes, considerando que la pandemia sigue latente y ha perjudicado a muchas familias guatemaltecas.

Un punto muy importante en la inmediatez, ya que con el uso de las redes sociales, vídeos, plataformas u otros; la educación se vuelve más dinámica (en algunos cursos), menos tediosa y se aprende al ritmo del estudiante. Ha desarrollado, casi por obligación el trabajo “autónomo”, al no tener la presencia física del maestro, se es más aplicado, responsable y creativo.


Muchos de los padres de familia son analfabetos, por lo que el uso de las redes sociales, sitios o páginas, permite ir buscando respuestas o asistencias, ya que no se puede pedir colaboración o apoyo, a personas que escasamente pueden poner su nombre. En muchos casos los mismos padres han aprendido el uso de un red social, miran los contenidos gráficos y de audios y aprenden con los hijos.

¿Qué dificultades han tenido con la educación virtual o a distancia?

Todos coinciden, que el principal obstáculo es que no todos tienen los recursos económicos y físicos, para accesar a una red, teléfono o computador. A lo anterior se añade la mala señal de internet, principalmente en las áreas alejadas del casco urbano donde se encuentra el centro educativo, que impide conectarse a las clases virtuales, entrega de tareas o resolución de dudas.

El desempleo, es otro factor que está influyendo negativamente en la posibilidad de estudiar virtualmente de muchos estudiantes; existe un promedio de 10 alumnos por sección (son seis en total) que están trabajando, para generar ingresos en sus familias, toda vez que ambos o uno de los padres se quedaron sin empleo. Los horarios rígidos en los trabajos o por la institución educativa, limita que se puedan conectar al momento de las clases virtuales.

Muchos solamente cuentan con un teléfono, el cual es usado por uno de los padres cuando laboran y este es accesible al alumno, únicamente en las noches o los fines de semana. En otros casos, al existir otros hijos estudiando, el computador debe ser compartido, limitando también la conectividad o el desarrollo de tareas. Una alternativa a la que han recurrido algunos alumnos es los café-internet, lo cual también implica gasto y el temor de ser contagiados, debido a ser espacios muy reducidos.


Los medios utilizados por los profesores, ya sea plataformas o programas, también limitan el poderse conectar; ya que requieren ser descargados o instalados, lo que significa que ocupen mucho espacio de las memorias de los celulares y estos no sean lo suficientemente modernos o tengan la capacidad de almacenaje requerida. En otros casos, los audios, la resolución de las imágenes, presentaciones u otros, es muy mala, por lo que no se escucha a los profesores.

Estar en casa también implica que se deben de cumplir con ciertas tareas domésticas, esto principalmente en el caso de las jovencitas; las cuales ven limitados sus horarios tradicionales de estudio, al tener la responsabilidad de cocinar, tortear, ir al mercado, lavar o cuidar del hermanos mayores o personas de la tercera edad. En otros casos a parte de todas esas tareas domésticas, también deben de trabajar para sobrevivir, por lo que les absorbe mucho tiempo adicional, quedando muy rezagadas en sus clases y tareas.

Cuando trabajan ambos padres fuera del hogar, la mayor parte del tiempo el alumno se queda solo en su hogar. Por lo que no siente la presión o la autoridad, que le este recordando, apoyando o asistiendo para hacer las tareas. Esto ha provocado también extremos de irresponsabilidad, con la acumulación de tareas, que en último minuto se hacen y mal hechas.

Muchas dudas se quedan, porque el tiempo para recibir clases es muy limitado y algunos profesores se dedican a dar contenidos, explicación de tareas, pero muy pocos se toman el tiempo necesario para resolver inquietudes. Esto provoca que el alumno no comprenda bien la temática y quede muy limitado a las breves explicaciones.

¿Qué valoran de los docentes en esta modalidad virtual de educar?

En su mayoría están haciendo un gran esfuerzo por explicar y atender a los estudiantes; cada quien está utilizando diferentes estrategias para tener comunicación más fluida. Algunos dan una clase a la semana, otros todos los días según el horario de cada sección; en su mayoría han hecho grupos por WhatsApp por sección, para resolución de dudas, entrega de tareas o comunicación directa; el correo electrónico, ha sido una alternativa, que si bien no es inmediata también sirve y es usada para estar en contacto.

Se menciona el caso de profesores que llaman telefónicamente a sus alumnos o padres, para orientarles o asistirlos en sus inquietudes; esto lo hacen principalmente aquellos que trabajan en las llamadas Sub áreas, ya que cuentan con un promedio de 35 alumnos en total. Los alumnos valoran esto, ya que es un gasto adicional y está fuera de los horarios de trabajo.


Lamentan que no exista la posibilidad de las clases presenciales especialmente en las Sub áreas, ya que son cursos donde la práctica, uso de herramientas, máquinas, instrumentos u otros son fundamentales. Y al no tener esos recursos en el hogar, se limita mucho el aprendizaje, existiendo el temor de no poder aprobar las pruebas de habilidades y destrezas, en los centros técnicos laborales el próximo año.

¿Qué les piden a sus profesores?

Que exista una mejor coordinación en cuanto a la entrega de tareas, ya que hay días donde la carga es mucha y se sienten estresados por el exceso de trabajo.

Que respeten los horarios de clases que le corresponde a cada uno; ya que algunos, se pasan de los horarios y no pueden ingresar a otra clase o actividad, toda vez que hay un horario de ingreso.

Flexibilidad para los alumnos trabajadores, considerando que ellos no pueden conectarse cuando deben hacerlo. Se les dificulta la entrega de actividades o tareas, además de la lejanía donde residen, ya que el transporte urbano y extraurbano subió el doble y no les es fácil poder movilizarse para entrega de un trabajo en físico o falta de recursos para tener saldo y conectarse.

Reducción de tareas, se piensa que, porque se está en el hogar, no se tiene más tiempo y no es así. Por cada curso hacen en promedio 6 tareas obligatorias, haciendo en un trimestre 60, a parte de las pruebas o laboratorios en cursos específicos.

Apoyo del gobierno, con internet, computador o teléfonos gratis. Debido al deterioro de la economía, muchos quedan sumamente limitados y excluidos para poder llevar el ritmo de las clases virtuales y tareas.


Que especifiquen bien las fechas y requisitos de las tareas, ya que algunos improvisan, califican cosas que no estaban programadas e incluso algunos pasan pruebas fuera del horario de clase.

 

Análisis y Reflexión

Los estudiantes están conscientes de las limitaciones que tienen en el proceso de aprendizaje desde lo virtual. Desde los recursos económicos, técnicos, como de las nuevas condiciones que les ha colocado trabajar desde su hogar. Es necesario valorar estas miradas, considerando que las metodologías, didácticas o los enfoques psicopedagógicos, no tendrán éxito, en tanto se siga con las mismas prácticas como si se estuviera en una modalidad presencial.

Hay una despersonalización del proceso educativo en lo virtual, sin lugar a dudas; el esfuerzo del educador es doble, considerando que además de adaptarse al “teletrabajo”, debe asumirse como un trabajador al que solamente se le “lanzó”, para adaptarse, pero las condiciones materiales no son las adecuadas.

La pobreza está limitando que muchos estudiantes queden excluidos de un sistema educativo, construido a partir de la estandarización de procesos; irrespetando la accesibilidad a la educación virtual, tanto en lo material como en el enfoque que se le ha querido dar. El Estado, debe garantizar el acceso gratuito o de bajo costo, a internet, computadoras y teléfonos; debido a esta situación se calcula que más de 600 mil estudiantes de todos los niveles dejaron de estudiar, un fracaso que el sistema no quiere valorar en toda su dimensión.


Como educadores, tenemos muchos retos, como siempre lo hemos tenido. Ahora se suma las diferentes limitantes materiales que condicionan nuestro trabajo, considerando el tipo de estructura socioeconómica y la incapacidad de los Estados de garantizar el pleno derecho a la Educación Universal.

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